Cambio climático: la disyuntiva entre medio ambiente y crecimiento económico
Introducción
Los efectos del cambio climático a escala mundial son cada vez más palpables y los resultados en término de costos económicos y sociales hacen patente esta nueva crisis de tipo ambiental. El calentamiento global ha desencadenado cambios climáticos que están provocando inundaciones, nevadas irregulares, huracanes y otros fenómenos extremos que son ejemplo de que esta crisis es una realidad que el mundo debe enfrentar.
Las cumbres mundiales sobre el cambio climático y el medio ambiente son muestra de reconocimiento de esta crisis y al mismo tiempo reflejan que un número considerable de gobiernos están tomando ciertas medidas encaminadas a enfrentarla por lo costoso que está resultando para muchos países. Los informes que en diversos países del mundo se están publicando sobre los costos del cambio climático comienzan a ser preocupantes.
Como el cambio climático es el resultado del desarrollo industrial y el uso excesivo de combustibles fósiles en la producción, las medidas necesarias para detener sus efectos deben tener como principal eje la protección del medio ambiente, y por lo tanto la aplicación de políticas encaminadas a la protección del mismo debe ser la línea a seguir.
Por otra parte, como el problema del cambio climático se presenta de manera global la solución del mismo también tendrá que darse en ese mismo sentido; de ahí que se requieran programas ambientales multilaterales coordinados.
Los estudios de la ONU relacionados con los costos de la reconversión verde así como las medidas tendientes a disminuir la emisión de Gases de Efecto invernadero (GEI) reafirman que las medidas principales que se están considerando para proteger el medio ambiente, se basan a groso modo en dos medidas: la reconversión tecnológica de las industrias altamente contaminantes y la disminución de la actividad industrial.
Las economías que tienen la capacidad tecnológica para la reconversión lo podrán hacer en función del costo-beneficio, mientras que las economías que no tengan la capacidad tecnológica ó que los costos de reconversión sean mayores que los beneficios, tendrían que optar por la aplicación de medidas enfocadas a la disminución de la producción.
En el último caso la disminución productiva tendría impactos negativos en importantes indicadores económicos como el PIB, el empleo, la inversión, entre otros. La toma de decisiones enfocadas a contrarrestar los efectos del cambio climático mediante la disminución de la actividad industrial conducirá a una disyuntiva entre medio ambiente y crecimiento económico. Es precisamente esta disyuntiva la que se abordara en el presente trabajo.
En la primera parte mostraremos que el cambio climático es un fenómeno real, que ya refleja costos económicos y sociales a nivel mundial y deja patente la realidad de esta nueva crisis. En seguida abordaremos las consecuencias del desarrollo industrial resumiendo en dos sus resultados principales: el crecimiento económico mundial como resultado positivo y la contaminación del medio ambiente por la emisión de GEI como resultado negativo de la actividad industrial.
Sostenemos que esta crisis ambiental ha sido causada principalmente por la actividad industrial y ha ocasionado daños globales en el medio ambiente, y que los efectos del cambio climático no respetan fronteras económicas ni políticas, por lo que se registran impactos negativos globales. Por tal razón las medidas necesarias para mitigar estos efectos tienen que tomarse a nivel global razón por la cual abordaremos en la última parte la necesidad de medidas globales para su solución. Sin embargo, es en este punto en donde veremos que existen posiciones encontradas y conflictos de intereses entre los países, ya que las medidas encaminadas a mitigar el cambio climático se contraponen con las metas de crecimiento de las economías del mundo.
La importancia de este trabajo radicará principalmente en señalar que las convenciones y acuerdos internacionales encaminados a tomar medidas de mitigación del cambio climático no están logrando los objetivos de disminución en la producción de GEI. La razón principal es que estas medidas traerían efectos negativos en el crecimiento de las economías razón por la cual el mundo se encuentra en una encrucijada que aun no se puede resolver. Por tal motivo esta problemática tendrá que ser abordada en el futuro con el propósito de superarla y proponer soluciones que hagan compatible el crecimiento económico con la protección del medio ambiente.
Cambio climático. Una crisis real
En los últimos años el mundo está viviendo una de las crisis más severas desde la crisis de los años 30, s del siglo pasado. El bajo crecimiento del PIB en las economías del mundo es casi generalizado y las noticias relacionadas con las bolsas de valores también siguen mostrando signos negativos en todas partes y con pocas excepciones.
Aunado a esta crisis económica y financiera el mundo está enfrentando los problemas ocasionados por el cambio climático lo cual está llevando a reconocer en este fenómeno un nuevo tipo de crisis que comienza a poner límites a los propósitos enfocados a lograr el crecimiento económico.
Los efectos del cambio climático son cada vez más evidentes y el impacto económico que los daños de este fenómeno ocasionan ahora son más visibles de lo que fueron en otras décadas. Podemos mencionar como ejemplo, algunos de los problemas que el cambio climático está generando en el mundo.
A finales del 2010 varios países de Europa se vieron afectados por fuertes nevadas que paralizaron la actividad aérea y en general a toda la actividad económica de la región: Inglaterra, Irlanda, Francia, Bélgica y Alemania tuvieron que suspender miles de vuelos aéreos a causa de este fenómeno climática, asimismo los trasportes vía terrestre también se vieron afectados por estas nevadas. Aunque las pérdidas económicas fueron incalculables la aerolínea inglesa British Airways hizo uno estimación de 11.8 millones de euros diarios por causa del mal tiempo.
Otro ejemplo reciente lo tenemos con el huracán Irene (23-29 agosto) que azotó la zona costera de la Unión Americana causando graves daños a varios Estados como Carolina del Norte, Virginia, Pennsylvania Nueva Jersey, Nueva York, Massachusetts, entre otros. De acuerdo con EQECAT, una de las principales empresas de evaluación de riesgo con cede en california las pérdidas económicas se pueden cuantificar en 10,000 millones de dólares, mientras que los afectados y evacuados se estimaron en 40 millones de personas.
A estos ejemplos podríamos sumar una lista de desastres naturales que han afectado en los últimos años a diversos países del mundo lo que revela las consecuencias del cambio climático. Los daños ocasionados por este son diversos, en algunas regiones del mundo los resultados son las sequias que acaban con los cultivos y la ganadería, en otras partes del mundo las bajas temperaturas han llegado a paralizar la actividad comercial y productiva, lluvias torrenciales han acabado con casas, comunidades etc. lo cual genera impactos económicos y sociales cada vez más importantes.
La información disponible es una muestra de que estos fenómenos están siendo cada vez más frecuentes, más costosos y con cifras más elevadas en cuanto a personas afectadas por los mismos. La evidencia existente muestra que han aumentado considerablemente la cantidad de desastres naturales reportados a escala mundial. Entre 1900 y mediados de los 60, s la cantidad de desastres naturales reportados era inferior a 50 eventos anuales pero a partir de la segunda mitad de dicha década los desastres reportados rebasaron esta cifra. Estos fenómenos han ido aumentando drásticamente hasta llegar en 2010 a más de 400 desastres al año.
El resultado de tales desastres son preocupantes ya que las estimaciones revelan perdidas en miles de millones de dólares por los daños causados a escala mundial en el periodo comprendido de 1900 a 2010. Entre 1900 y mediados de los 70, s las estimaciones en daños no rebasaba los 5 mil millones de dólares sin embargo en la segunda mitad de dicha década se rebasaron estas cifras llegando a los 40 mil millones de dólares en la década de los 90, s. El promedio de perdidas en la última década ronda en los 90 mil millones de dólares anuales lo cual es evidencia de lo elevado que están resultando los daños ocasionados por los desastres naturales a escala mundial .
Asimismo las estimaciones de personas afectadas presentan similar tendencia ya que hasta antes de la década de los 60, s estas cifras no rebasaba los 12 millones de personas al año sin embargo a partir de la década de los 70, s estas cifras también comenzaron a elevarse. Para la década de los 90, s el número de personas afectadas ya había rebasado los 100 millones de personas. En esta última década las cifras casi llegan a los 300 millones de personas afectadas al año en el mundo.
El aumento de los desastres naturales, sus costos económicos estimados y el número de personas afectadas demuestran que el cambio climático es un problema real. La tendencia al alza que se aprecian en estas gráficas deja patente que el problema se está intensificando de manera alarmante por lo que las medidas para mitigar sus efectos son necesarias.
De forma general, el cambio climático es un problema que se reconoce a nivel mundial ya que el numero de desastres naturales y los daños ocasionados por los mismos han ido a aumentado de manera considerable en las ultimas 3 décadas lo cual es evidencia de lo que a nivel global está ocurriendo.
El mundo ha comenzado a sentir los resultados del cambio climático y la alteración de nuestro medio ambiente, por tal motivo en las últimas décadas se ha intensificado considerablemente el interés por los problemas medioambientales. La conciencia ambiental se ha convertido en un tema que echa raíces en muchos países, tanto en los desarrollados como en lo que se encuentran en vías de desarrollo ya que las consecuencias de la degradación del medio ambiente se han comenzado a sentir de forma más aguda.
Los efectos de este fenómeno en el desarrollo de las economías del mundo están dejando claro cuál es el precio a pagar por el uso irracional de los recursos naturales causado por el ciego fomento de un crecimiento económico sin medidas de protección del medio ambiente. Por tal motivo, el interés de proteger el medio ambiente ha estado impulsado por un aumento en la seriedad con que se ha asumido las preocupaciones en materia de los potenciales costos económicos y sociales asociados a este.
El creciente interés en el medio ambiente refleja además una fuerte preocupación debido a que los problemas ecológicos que venían surgiendo desde hace algún tiempo ahora se vuelven más visibles. Específicamente, en la actualidad se reconoce ampliamente que la Tierra no tiene una capacidad ilimitada de absorción de la contaminación.
Los límites de la capacidad de asimilación de la tierra están siendo superados con el tiempo simplemente porque los contaminantes se acumulan o porque los niveles de las emisiones aumentan mas allá de la capacidad de los ecosistemas que podrían procesarlos. Por tal motivo es de esperar que el daño medioambiental este ocasionando que los recursos naturales de la tierra se estén agotando tan rápidamente de continuar con el actual estilo de vida de las sociedades.
El mundo se aproxima a una crisis ecológica provocada por la demanda de combustibles utilizados en la industria y de alimentos para consumo humano. La contaminación producida por estos ha superado ya el 30% de la capacidad del planeta para regenerarse, señala el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF) en su reporte Planeta Vivo 2008. El informe líder sobre el estado del planeta, en el que participan la Sociedad Zoológica de Londres (ZSL) y la Red Global de la Huella Humana (GFN) señala que el consumo humano se ha duplicado en los últimos 45 años como resultado del crecimiento demográfico y el aumento del consumo individual. Esta sobreexplotación de los recursos naturales está agotando la biodiversidad y los ecosistemas, de manera que los desperdicios de la actividad humana se acumulan en el aire, la tierra y el agua, señala el reporte.
El resultado es que la deforestación, la escasez de agua y el declive de la biodiversidad, así como el desorden climático provocado por la emisión de gases con efecto invernadero ponen en peligro creciente el bienestar y desarrollo económico de todas las naciones.
Un caso particular lo tenemos en un estudio realizado para el caso de México en donde se llega a la conclusión de que el cambio climático tiene y tendrá impactos negativos crecientes en la economía mexicana ya que la evidencia internacional disponible muestra que existe una fuerte correlación entre el alza de la temperatura, un aumento de la intensidad de los huracanes y un alza del nivel del mar. Asimismo se reconoce que un aumento de la temperatura generará un aumento de las velocidades de viento de las tormentas de entre 15% y 20 %.
La evidencia disponible para México indica que existen patrones regulares en estos eventos de modo que existe un total de 25 municipios que presentan la mayor vulnerabilidad histórica de los 153 municipios costeros del país. Es en estos municipios en donde se pueden encontrar los mayores costos económicos y sociales potenciales con una mayor cantidad e intensidad de los huracanes. Asimismo se observa que los costos económicos estimados por huracanes han alcanzado en la peor estación de huracanes el .59% del PIB en 2005 y en promedio entre 1997 y 2005 representa el .12 % del PIB del periodo (Galindo, 2009).
Por todo lo anterior es necesario resaltar de forma general que estos desastres están teniendo costos económicos y también costos sociales importantes que nos deben hacer voltear la mirada a estos fenómenos con el objetivo de estudiarlos y enfrentarlos mediante políticas económicas y sociales apropiadas para su solución.
Desarrollo industrial: Del crecimiento económico al costo ambiental
No podríamos entender esta crisis medioambiental que ha dado como resultado la alteración en la temperatura de la tierra sin tomar en consideración aquellas actividades que han sido el detonante de que esta crisis se haya agravado en las últimas décadas.
En un reciente estudio se afirma que el cambio climático tiene un origen antropogénico (Galindo ,2009) es decir que es el resultado de las actividades humanas. Dentro de estas actividades quedan comprendidos la industria, minería, transporte, construcción, entre otras. Aunque el desarrollo de estas actividades productivas es la causa de dicha crisis, estas mismas también han sido el motor del crecimiento de las economías del mundo.
El resultado del constante desarrollo de la industria ha hecho posible el aumento de la producción a escala mundial. El desarrollo de estas actividades ha causado que el PIB per capita en el mundo se haya elevado considerablemente pasando de 2,000 dolares en 1950 a mas de 6000 dolares para el año 2000.
Así mismo el aumento en la actividad industrial de las principales economías del mundo hizo posible que estas generarán excedentes de producción por lo cual tuvieron la necesidad de penetrar en otros mercados que les permitieran exportar sus excedentes. Estas economías fueron las principales impulsoras de la liberalización comercial en el tercer mundo ocasionando un aumento en la actividad comercial internacional.
Es por esta razón que a partir de los años 50 el volumen del comercio mundial de mercancias comenzó a presenta una tendencia ascendente. La producción en la industria manufacturera, de combustibles, de las industrias extractiva así como la agrícola se elevaron drásticamente en este periodo. El aumento de la actividad comercial internacional solo puede explicarse por el crecimiento de la producción industrial, es decir, el crecimiento del PIB per capita asi como el aumento del comercio mundial son resultado del constante desarrollo industrial en el mundo .
Sin embargo el desarrollo industrial ha ido de la mano con el aumento en la utilización de fuentes de energía fósiles que son indispensables para el funcionamiento de la industria. Estas energías van desde el carbón utilizado en los albores de la revolución industrial hasta el petróleo y el gas utilizados en nuestros días.
La actividad industrial ha sido alimentada básicamente por energías fósiles las cuales son las principales generadoras de los gases de efecto invernadero causantes del cambio climático. De hecho la emisión de estos gases a la atmosfera que son generados por la actividad industrial han aumentado en un 70% entre 1970 y 2003 (IPCC, 2007). En 2004 el 56.6% de la emisión de GEI en el mundo tenían como fuente el uso de combustibles fósiles y el 58.4 % de estos gases fueron producidos por los siguientes sectores: trasporte 13.1%, suministro de energía 25.9% e industria 19.4% .
Asimismo la información disponible muestra cómo ha evolucionado la emisión de GEI en los últimos 200 años periodo en que las emisiones han aumentado considerablemente. Dichas emisiones son resultado de la combustión realizada por la actividad industrial. En cuanto a la temperatura mundial promedio la gráfica muestra que de 1960 a 2010 el aumento de la misma ha variado significativamente llegando a.8 °C con respecto a 1861-1900 (ver gráfica).
En términos generales, podemos decir que el cambio climático es el resultado del aumento de los gases de efecto invernadero asociados al proceso de industrialización (Galindo, 2009). El desarrollo industrial impulsor el crecimiento económico al mismo tiempo es la causa principal de la degradación del medio ambiente y la producción de los GEI causantes del calentamiento global. De hecho podemos observar que la tendencia ascendente del comercio internacional y el PIB mundial es la misma que se observa en la cantidad de desastres, costos económicos y personas afectadas por los mismos lo cual demuestra la correlación que existe entre el crecimiento de la producción industrial y el incremento de los costos económicos y sociales causados por el calentamiento global.
Medidas globales para crisis globales
La conciencia generalizada de que dichos cambios son el resultado de la actividad industrial llevo a establecer un acuerdo internacional conocido como el protocolo de Kyoto sobre el cambio climático el cual tiene por objetivo reducir las emisiones de seis gases causantes del calentamiento global: dióxido de carbono (CO2), gas metano (CH4), óxido nitroso (N2O), hidrofluorocarbonos (HFC), perfluorocarbonos (PFC) y Hexafluoruro de azufre (SF6) en un porcentaje aproximado al menos del 5%.
Cabe destacar en primera instancia que estas medidas reafirmaron la necesidad de enfrentar estos problemas de manera conjunta sin embargo, en el momento de llevar a cabo acciones encaminadas a preservar el medio ambiente y detener el cambio climático surgen algunas trabas de carácter económico y comercial.
El protocolo fue adoptado en 1997 pero entró en vigor en 2005 y para noviembre de 2009, había 187 países ratificándolo, sin embargo EE.UU. principal emisor de dichos gases no ratifico el acuerdo cuando era presidente de Estados Unidos George W. Bush. La argumentación dada por el entonces presidente a su negativa de ratificación era que el acuerdo era injusto ya que solo involucraba a países desarrollados y no incluía a países en vías de desarrollo que también generaban dichos gases, como era el caso de China e India
No obstante, para que el protocolo de kyoto cumpla con las metas fijadas es necesario que los países que han firmado dicho documento disminuyan las emisiones de los 6 principales gases que causan el efecto invernadero. Para lograrlo tendrán que tomar medidas que pongan topes a las actividades industriales generadoras de los mismos lo que incluiría a la industria de energía, manufacturera, de construcción, trasporte, minería, química etc.
Una de las medidas que está en discusión para lograr tales fines es asegurar que quienes contaminen paguen el precio total de las emisiones. En el ámbito nacional esto se traduciría en sanciones económicas a la industria lo cual pondría freno a la actividad productiva. Por tal motivo estas medidas resultan difíciles de aplicar cuando los objetivos de crecimiento de las economías demandan un aumento en la actividad productiva. De hecho la principal razón de que el gobierno de George Bush no ratificara el protocolo es que tales compromisos tendrían consecuencias contrarias a las esperadas para el crecimiento económico de EE.UU.
La principal disyuntiva implicaría sacrificar el crecimiento económico por un medio ambiente más limpio ó optar por el crecimiento asumiendo los costos que el cambio climático seguirá generando como resultado de una mayor degradación del medio ambiente.
Una posible solución sería la reconversión hacia nuevas tecnológica menos contaminantes. Esta solución ha sido uno de los objetivos del protocolo ya que en su artículo 2 se plantea la idea de impulsar la investigación, promoción y desarrollo de tecnologías avanzadas ecológicamente viables. Sin embargo la mayor traba que esta opción presenta es lo costoso que seria para las empresas dicha reconversión.
La reconversión apenas está siendo adoptada por algunos países desarrollados y lo están haciendo de forma muy lenta. Para los países en desarrollo la medida se percibe más lejana en el tiempo por lo costoso que resultaría su implementación razón por la cual la medida que se sigue persiguiendo es la disminución de los GEI vía la disminución en el consumo de energías fósiles lo que se traduciría en la disminución de la producción industrial.
Analizando la problemática en el contexto de la política internacional y el comercio internacional existe el reconocimiento del problema ambiental global. Entendiendo que igual que los recursos naturales que proveen las condiciones de vida para los seres humanos y otras especies no conocen fronteras también las emisiones contaminantes de las naciones traspasan sus fronteras y en muchos casos su impacto no es solo a nivel bilateral sino regional e incluso global.
Esto ha llevado a la organización de cumbres mundiales sobre el cambio climático las cuales reflejan el reconocimiento generalizado de que, para manejar y solucionar los problemas globales se requieren programas ambientales coordinados y multilaterales. Las conclusiones de los mismos se han encaminado principalmente a la implementación de políticas ambientales que castiguen o regulen el daño al medio ambiente y a los recursos naturales, como podría ser la contaminación de ríos y playas, la generación de CO2 y otros GEI.
Por esta razón, los países que participan en los acuerdos internacionales sobre el medio ambiente han utilizado medidas como el acceso a los mercados y otras medidas comerciales para asegurar que se cumplan con lo establecido en dichos acuerdos y para penalizar a los infractores. Sin embargo para los expertos del comercio el peligro de estas medidas consistiría en que la tarea de preservar un mercado mundial abierto se podría dificultar por el uso indiscriminado de penas o multas a las empresas, que podrían afectar el desarrollo de las mismas en aras de promover la política ambiental.
Por otra parte se cree que los países que tienen estándares de protección del medio ambiente, inferiores a los de otros países provocarán ventajas injustas para la competitividad. Un argumento más contra las políticas ambientales es que se podría temer que los países más poderosos recurran a mayores sanciones comerciales en aras de la protección medioambiental, que en el fondo solo estén motivadas para incrementar el proteccionismo mediante medidas no arancelarias disfrazadas de políticas ambientales.
Un caso que sirve de ejemplo a este respecto es la prohibición a la entrada de atún mexicano al mercado de EE.UU argumentando que la captura de este ocasionaba la muerte de delfines lo cual era una violación a la Ley Estadounidense de Protección a Mamíferos Marinos. Aunque esta era la razón que impedía la entrada de importaciones de atún a territorio americano en realidad la captura del atún en costas de Estados Unidos ocasionaba la muerte de más delfines que los que ocasionaba la pesca mexicana razón por la cual la medida tomada por este gobierno fue visto como proteccionismo económico y no ambiental (Esty, 2001).
Casos como este justifican porque razón no resulta fácil tomar medidas de protección al ambiente de forma multilateral pues siempre brotarán problemas de intereses difíciles de resolver. Este tipo de conflictos parecen reforzar la idea que el medio ambiente y el crecimiento económico son incompatibles pues en el ámbito nacional causarían daños a las economías como sería la disminución de la producción industrial y del PIB mientras que en el ámbito internacional las controversias comercio relacionadas con problemas ambientales dificultarían el desarrollo del mismo.
Conclusión
Las medidas a adoptar para contrarrestar el cambio climático siguen en la mesa de discusión y los avances en esta materia son lentos. En la 16 Conferencia de las Partes de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre Cambio Climático (COP 16) celebrada en Cancún en 2010, se llegó a conclusiones que dejan claro que la disyuntiva entre medio ambiente y crecimiento económico aun no se termina de resolver con satisfacción.
En estas se deja patente primero, el reconocimiento que la aplicación de medidas tendientes a mitigar el cambio climático tiene consecuencias económicas y sociales negativas en el desarrollo de las naciones, por tal motivo se insta a que las respuestas al cambio climático en dichos países deban coordinarse con las aspiraciones de desarrollo económico para evitar que aquellas repercutan adversamente sobre estas.
Segundo, proponen la intensificación en la investigación y desarrollo de tecnologías ecológicamente viables así como la trasferencia de las mismas a las partes integrantes del acuerdo. Por último en dicho evento se aprobó la creación de un fondo verde cuyo principal objetivo será proporcionar recursos a los países en desarrollo para la puesta en marcha de medidas de mitigación del cambio climático. Para tal objetivo se ha encargado al BM la administración de dichos recursos así como la formulación de variados instrumentos financieros encargados de allegarse de los recursos necesarios para tal fin.
La primera conclusión mencionada refleja que los intereses económicos siguen estando por encima de los intereses de mitigación del cambio climático es decir, estos no deben de estar por encima de las aspiraciones de crecimiento de las economías. La segunda conclusión deja claro que la reconversión tecnológica sigue siendo una posible solución para lograr disminuir la emisión de GEI, pero sus avances son pocos a nivel mundial por lo que la intensificación en la investigación y desarrollo de tecnologías ecológicamente viables resulta necesaria.
La tercera genera desconfianza, pues parece que está encamina a volverse un instrumento de los países desarrollados y el BM para seguir haciendo negocios con la bandera de la protección del medio ambiental. Los novedosos bonos de carbono vistos como instrumentos financieros o mecanismo de control de emisiones de GEI entrarían dentro de la categoría de instrumentos financieros que se insertan dentro del fondo verde. Aunque estos bonos se anuncian como una medida eficaz para descontaminar el planeta, será necesario un estudio profundo sobre sus verdaderos resultados.
Con este mecanismo surgen nuevas dudas como ¿qué tan eficiente está siendo dicho mercado para la mitigación del cambio climático? ¿Los beneficios que generan son para el medio ambiente o para el capital financiero?
Finalmente las trabas para la adopción de políticas de mitigación del cambio climático siguen sin resolverse y mientras la discusión continúa en diversos foros. Un acontecimiento que llama nuestra atención es que la recesión económica mundial ha provocado la disminución de la productividad en diversos sectores de la economía, lo cual trae como consecuencia una reducción en la emisión de GEI. En este sentido, cobra importancia mencionar que la crisis económica mundial ha logrado lo que ningún congreso de líderes del mundo ha podido lograr, disminuir la emisión de GEI al reducirse la producción industrial al menos temporalmente.
En la actualidad se tendrá que continuar con la discusión de esta tema y tiene que desarrollarse necesariamente en la medida que los efectos del cambio climático seguirán ocasionando problemas en las economías y en el desarrollo de las naciones.
Bibliografía
Esty, Daniel C., “El reto ambiental de la Organización Mundial de Comercio”, Gedisa editorial; 2001, Barcelona.
Galindo, Luis Miguel. La economía del cambio climático en México, SEMARNAT, 2009
De hecho los costos potenciales por huracanes en los 25 municipios más vulnerables de México son: 4.2 millones de habitantes afectadas, 1 millón de viviendas dañadas mientras los costos económicos serían de 977.6 millones de dólares en el sector agrícola, 456.7 en la producción pecuaria y 2905.5 en la actividad turística de acuerdo con Luis Miguel Galindo en su informe ” La economía del cambio climático en México”, SEMARNAT, 2009